sábado, 21 de agosto de 2010

Árbol Genealógico

La genealogía humana, al describirla con sumo detalle, nos lleva a conocer y saber sobre nuestros ancestros, nuestros antepasados que han sido la base para que nosotros existamos ahora. Si se anota en una hoja de papel los nombres de nuestros abuelos y se escriben los nombres de las mujeres con quienes se casaron, los nombres de los hijos que tuvieron y las parejas e hijos de esos hijos, luego las parejas e hijos de esos hijos y así seguirlos hasta llegar a nosotros mismos, pronto nos damos cuenta que necesitamos un pliego más grande de papel.
Para ver algo hermoso sobre nuestra familia, investigue, hasta donde se pueda, los nombres de sus familiares más antiguos. Si quiere dibujar, haga un árbol, escriba los nombres de ese hombre y esa mujer que, al contraer matrimonio, formaron un núcleo familiar; anótelos en el tronco del árbol. Luego, según el número de hijos que esa pareja tuvo, dibuje unas ramas al árbol y en cada una coloque los nombres de esos hijos; al lado de ellos escriba ahora los nombres de las parejas de esos hijos; saliendo de esas ramas, dibuje ramas adicionales, colocando en ellas los nombres de los hijos que esas parejas tuvieron: luego anote los nombres de las parejas de esos hijos. Repita las ramas hasta llegar a usted y su familia.
Puede considerarse que cada familia en el planeta tierra conforma un árbol genealógico, un árbol de Dios. Porque Dios creó al hombre y a la mujer para que formaran una familia, para que se multiplicaran y poblaran la tierra.